Una incorporación anticipada a la escuela ofrece a los niños de cero a tres años no solo la capacidad de aprender a leer y a escribir antes de empezar la primaria, sino la ocasiones para incorporar nuevas habilidades como son las sociales, las de motricidad, la atención y la concentración.

Aunque esta etapa no es obligatoria, son muchas las
familias que optan por inscribir a los niños en centros de educación infantil,
ya sea por necesidad de conciliar o por la convicción de que esta experiencia
es una oportunidad para aprender en una época de alta plasticidad cerebral.
Todo lo que ven, oyen y prueban se mezcla con las personas que conocen y los
lugares que visitan. Los profesionales de la educación tienen en cuenta todos
los aspectos del desarrollo del niño la hora de llevar a cabo una estimulación
temprana, ya que los niños se desarrollan en varios ámbitos a la vez por lo que
la educación ha de estar dirigida a todos ellos.

Esto hace que el término ”preescolar” se encuentre en
desuso actualmente, ya que no se trata de una educación que prepara para la
etapa escolar, sino de un nivel educativo en sí mismo.

El 37,9% de los niños son más los matriculados en
educación temprana en nuestro país, lo que supera la media de los países de la
ocde en tasa de escolarización de cero a tres años, situada en un 33%. La
tendencia a la alza hace que sean muchos los menores que se quedan sin plaza en
las escuelas infantiles públicas cada año, siendo casi la mitad los inscritos
en centros privados. Tanto en un caso como en el otro los alumnos se suelen
quedar en el centro donde comienzan en las siguientes etapas educativas.

La tasa de escolarización varía a lo largo de la
geografía española. El País Vasco es la región con las mejores cifras ya que un
52,4% de los niños entre cero y tres años escolarizados y Ceuta la que cuenta
con el peor dato, pues tan solo el 13,3% de los menores de esa edad lo están.

 

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