Las historias nos permiten generar otras realidades y vivir sumergidos en ellas. Tus alumnos devoran historias desde que son pequeños repletos de aventuras, desventuras, héroes y villanos.

Para generar una buena historia existen diferentes estructuras que son utilizadas por muchos guionistas de cine. La más conocida es recibe el nombre del “viaje del héroe” y es la estructura sobre la que se desarrollan muchos de los guiones de producciones más taquilleras.

Podemos utilizar una narrativa alrededor de los contenidos para conseguir generar interés en los alumnos, o retar a los mismos a que construyan sus historias incluyendo material de los últimos temas.

Así, en primer lugar, tendrán que decidir quién va a ser el héroe de su historia. Puede ser un personaje que exista en la vida real o completamente ficticio. Un alumno, una enfermera en plena guerra civil o un marciano gruñón… Nuestro héroe pasara por 12 etapas, agrupadas en tres fases: Separación, iniciación y retorno.

La fase de separación comenzará estableciendo el entorno cotidiano de nuestro héroe. Este puede ser la propia clase, Guadalajara en 1937 o una galaxia muy muy lejana. Lo importante es establecer las reglas de lo que para el protagonista de la historia es el mundo ordinario.

A continuación, se ha de presentar la aventura. Hay que establecer un conflicto, un problema que resolver y una serie de logros que alcanzar. El problema puede ser un nuevo y extraño profesor sustituto, que hay que descifrar un mensaje cifrado que el planeta se está volviendo inhabitable. Es importante es que la situación parezca arriesgada o compleja en un primer momento.

Iniciación. Para que el héroe acepte la aventura ha de encontrarse con un mentor o una ayuda sobrenatural que lo entrene. Ya sea hacer integrales, esquematizar medio siglo de historia en un pequeño pergamino o calcular la velocidad de escape de una nave espacial, este es el momento ideal para incluir problemas vistos en el temario. En el mundo del cine tenemos grandes ejemplos de mentores como Gandalf, Yoda, Morfeo o el señor Miyagui.

Será entonces cuando el héroe abandone el mundo ordinario para comenzar la aventura. Ya no hay punto de retorno. Comienzan los retos, pruebas y la primera gran crisis de la aventura, que se supera exitosamente. Tras superar todas estas dificultades, el héroe tendrá que enfrentarse al gran reto que resolverá el conflicto inicial. Es un enfrentamiento muy difícil, en la mayoría de las historias es un reto de vida o muerte. La tensión de la narración es máxima en este momento, pero el héroe supera su enfrentamiento.

Con el final de la historia llega también el retorno del héroe al mundo ordinario, con su recompensa y todo el aprendizaje adquirido. ¿Listo para vivir tu propia aventura en clase?

Por Lucía García. BLOG@MHE